lunes, 24 de septiembre de 2012



Colquiri: alcances de la nacionalización

Dos causas explican el conflicto: El más difundido es el aumento internacional de precios de los minerales, que despiertan el interés para obtener beneficios de la explotación minera circundante. La otra causa es la falta de definición de la política minera, fundamentalmente en el tema de la propiedad, señala Pablo Poveda, experto en este tema, que nos da más elementos y antecedentes para comprender este caso.
Pablo Poveda
Características e importancia del yacimiento de Colquiri
El distrito minero de Colquiri se halla ubicado en la provincia Inquisivi del departamento de La Paz, en la cuarta sección municipal del mismo nombre, a 233 km al sudeste de la ciudad de La Paz. Colquiri en Aymara significa “plata dormida”, conociéndose el yacimiento desde la colonia por la explotación de este mineral. Este es un yacimiento polimetálico de estaño-zinc-plomo-plata.
Según proyecciones del censo de 2001, la población del municipio de Colquiri para 2011 es de 20.295 habitantes, estimándose entre 1.600 a 2.600 trabajadores mineros (400 en Sinchi Wayra, 1.200 de la cooperativa 26 de Febrero, y unos 1.000 en las cooperativas 21 de Diciembre, Collpacota y Socabón Inca; por otra parte, el 31 de agosto de 1985, Colquiri tenía 2.515 trabajadores).
En el distrito de Colquiri existen un total de 106 concesiones mineras, las que abarcan 6.380 hectáreas, de las cuales el 80% pertenecen a la empresa estatal COMIBOL (5.103 hectáreas). La Empresa Minera Colquiri de Sinchi Wayra y la cooperativa 26 de Febrero, han arrendado de la COMIBOL, cada una por su cuenta, una parte del yacimiento Colquiri.

Cuadro 1: Concesiones Mineras en Colquiri
Razón Social
Número
Porcentaje
Hectáreas
Porcentaje
Comibol
96
91%
5.103
80%
Empresa Tiwanacu
1
1%
250
4%
Unipersonal
9
8%
1.027
16%
Total
106
100%
6.380
100%
Fuente: Sergeotecmin 2008.
Producto del cierre de operaciones de COMIBOL desde 1987, mediante Decreto Supremo Restructuración de COMIBOL 21377, artículo 24, se ordena que los trabajadores despedidos del distrito minero de Colquiri formen cooperativas, para recibir en arriendo una parcela del yacimiento. En esas circunstancias, el 16 de septiembre de 1987, nace la cooperativa “26 de Febrero” con 320 socios fundadores.
En el año 1999 la empresa Comsur –del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y la financiera del estado británico –la Commowealth Developmen Corporation, se adjudicaron bajo arriendo otra parte del yacimiento por un tiempo de 30 años, con el compromiso de inversión de $us 2 millones. Por otra parte, COMIBOL proporcionó soporte técnico para el desarrollo de reservas con una inversión de $us 10 millones. Posteriormente, en diciembre de 2004 la empresa suiza Glecore SA compra el 89% de la empresa COMSUR, estableciéndose la filial Sinchi Wayra.
Cuando la empresa Comsur empieza la producción en Colquiri el año 2002, se calculaban reservas de concentrados de estaño por 162.000 toneladas, y de 1.012.000 toneladas de zinc. De acuerdo a la cotización oficial de precios en la primera quincena de junio, $us 19.603 la tonelada para el estaño y $us 1.894 la tonelada para el zinc, el valor actual aproximado del yacimiento es de $us 5.092 millones. Comparativamente, las reservas de estaño representan el 17% de las reservas de Huanuni, y las reservas de zinc representan el 25% de las reservas de San Cristóbal, revelándose la importancia del yacimiento.
La producción de estaño en Colquiri es la más importante, aunque también produce zinc y plomo. En el año 2011, produjo 2.190 TMF de estaño con un valor aproximado de $us 55 millones, que representan el 10% de la producción nacional, el 23% de la producción de Huanuni, y el 92% de la Minería Mediana.
Cuadro 2: Producción de concentrados en Colquiri (Toneladas Métricas Finas)
Mineral
2002
2003
2004
2005
2011
Estaño
2.790
2.859
2.545
2.940
2.190
Zinc
13.787
15.766
12.034
13.116
s/d
Fuente: ANMM y Página Siete 5/6/12.

Antecedentes  para entender el conflicto
El pasado 30 de mayo, los cooperativistas toman el yacimiento, pero los trabajadores de la empresa Sinchi Wayra exigían al gobierno obligar el desalojo de los avasalladores. No aparecen públicamente los ejecutivos de la empresa, y aparentemente, la defensa de sus ganancias queda en manos de los trabajadores, que defienden sus fuentes de empleo.
El conflicto económico por la disputa de la explotación de un yacimiento de propiedad de COMIBOL entre Sinchi Wayra y la cooperativa 26 de Febrero, adquiere carácter político, cuando las federaciones nacionales de trabajadores asalariados y cooperativistas asumen reivindicaciones sectoriales.  
La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia FSTMB, firma un acta de entendimiento con el gobierno, que establecerá una estrategia común para evitar los avasallamientos. Por su parte, la Federación Nacional de Cooperativas Mineras FENCOMIN, respalda la toma y exige al Ejecutivo dé paso a las conclusiones de la Cumbre Social realizada en la ciudad de Cochabamba, donde se estableció, que el estado plurinacional debe otorgar más concesiones a los cooperativistas.
El 5 de junio, luego de una reunión entre la FSTMB (que cabe mencionar, no asistió a la Cumbre Social), el Ministerio de Minería y la COMIBOL, surge la propuesta de “nacionalizar el yacimiento”, es decir, la ruptura del contrato de arrendamiento del yacimiento por parte de COMIBOL con la empresa Sinchi Wayra. La FSTMB aceptó la propuesta gubernamental de nacionalizar la mina Colquiri para evitar el enfrentamiento entre asalariados y cooperativistas, señalando que la decisión de expropiar está en manos del Ejecutivo, que informó que estaba elaborando el decreto. No hay que olvidar que el XXXI Congreso Minero de la FSTMB de 2011, propone la nacionalización de las minas para beneficio del Estado y no de las transnacionales. 
Asimismo, el 6 junio se realiza un cabildo en el distrito minero de Colquiri, que determina solicitar al Gobierno que se rompa el contrato que firmó el Estado con la empresa Sinchi Wayra, para que la mina sea explotada por la COMIBOL.
Dos días más tarde, el 8 de junio, se suscribe un acuerdo entre la Minera Sinchi Wayra Colquiri, el Ministerio de Minería, representantes de las cooperativas 26 de Febrero, Collpacota y Socavón Inca, y FENCOMIN. El convenio indica que, con la aprobación de la COMIBOL, la empresa Colquiri, ha dispuesto ceder a dichas cooperativas la veta Rosario, en toda su profundidad, para que sean ellas los que lleven adelante la explotación. Con la condición de vender toda su producción del mineral bruto a la compañía. Esto somete el sistema de producción de las cooperativas a las expectativas de obtención de ganancias de la empresa.
Pese a la firma del acuerdo, la FSTMB y los trabajadores de Colquiri, que no forman parte del acuerdo, siguen presionando y negociando con el gobierno por la “nacionalización de Colquiri” en los días siguientes. El 11 de julio el Ministro de la Presidencia hizo oficial la noticia al señalar que “la recuperación de Colquiri es un hecho sin retorno, no hay ningún debate más, se nacionaliza”.
FENCOMIN a pesar de ver frustrada la perspectiva histórica de acceder a la propiedad de yacimientos de COMIBOL, participa en la comisión que elabora el decreto, porque el gobierno aseguró que respetará el acuerdo que entrega a las cooperativas la veta Rosario y porque la medida sólo afectará el contrato con Sinchi Wayra, y no así, el de la cooperativa 26 de Febrero.
A pesar que FENCOMIN aceptó el acuerdo, los trabajadores cooperativistas de Colquiri mantuvieron la ocupación física de la mina hasta el día 14 de junio, cuando los trabajadores asalariados recuperan por la fuerza el yacimiento. Mientras se espera el decreto se mantiene la tensión entre asalariados y cooperativistas y las operaciones en la mina están paralizadas.
Con la movilización, la cooperativa 26 de Febrero ha logrado su objetivo, porque hay el compromiso del gobierno de otorgarles nuevas áreas de trabajo, sin embargo, no es bajo la forma que ellos hubieran querido, es decir, tener el control total del yacimiento, ya que la nacionalización es bajo el control de COMIBOL.
 Los ganadores con el conflicto son los trabajadores asalariados, porque aprovecharon el conflicto que armaron los cooperativistas para lograr una conquista programática de la FSTMB. La empresa Sinchi Wayra deja de operar en uno de los ricos yacimientos pertenecientes a COMIBOL. No hay que olvidar que gracias a los yacimientos de Colquiri, Bolívar, Porco y Poopó, Sinchi Wayra es la segunda empresa minera más importante del país.
Indefinición de la política minera
El caso de la mina Colquiri no es más que otro caso de un hecho que se ha venido generalizando en la explotación minera durante los últimos años. Según un informe de la Cámara Nacional de Minería, entre los años 2004 a 2010 al menos 201 concesiones mineras chicas, medianas y cooperativas fueron avasallados por comunarios de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba. Siendo muy pocos donde se ha llegado a un entendimiento.
Se identifican dos causas que explican la generalización de los avasallamientos. El más difundido es el aumento internacional de precios de los minerales, que despiertan el interés de los comunarios para obtener beneficios de la explotación minera circundante. La otra causa es la falta de definición de la política minera, fundamentalmente en el tema de la propiedad.
La Constitución Política del Estado Plurinacional genera expectativas en las comunidades y en los cooperativistas mineros. El artículo 30 señala el derecho de los pueblos indígenas a la participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales en sus territorios,  y también, a la consulta previa obligatoria para la explotación de los mismos. Asimismo, el artículo 370 señala que el Estado promoverá y fortalecerá las cooperativas mineras para que contribuyan al desarrollo económico y social.
Sin embargo, la Constitución respeta la propiedad privada y los derechos adquiridos, siempre y cuando su uso cumpla una función económica y social y no sea perjudicial para el interés colectivo (artículo 56). Por otra parte, el artículo 370 establece la otorgación de contratos mineros a todos los sujetos con derecho minero, es decir, que realicen actividades en la cadena productiva, por lo que el nuevo Código de Minería debe definir las condiciones como las empresas y cooperativas pasarán del sistema de concesiones al sistema de contratos.
 La posición del gobierno frente a las tomas de comunarios y cooperativas, mientras se mantiene en suspenso la larga espera del nuevo Código, señala que “con éstas se convierten en empresas irregulares, que incurren en una serie de delitos: atentan con la propiedad privada, violencia, robo de maquinaria y minerales, funcionan al margen de la ley, contrabando de minerales, no pagan impuestos, no cumplen con las obligaciones laborales. Por eso se actuó mediante el uso de la fuerza” (Viceministro de Minería). El propio Presidente Evo Morales, reclamó la comprensión de los comunarios para que se realice la explotación de los recursos naturales, o en su caso “responsabilizarse por daños al Estado”.
Esta falta de definición en la Política de Minería[1] no sólo responde a lo complejo de los intereses económicos contrapuestos de la diversidad de actores involucrados, responde también a la concepción de desarrollo que plantea el Plan Nacional de Desarrollo PND (DS 29272). El PND se propone superar el patrón primario exportador de la economía boliviana a partir de los excedentes de los sectores estratégicos (hidrocarburos y minería). Estos excedentes se canalizarán a los sectores generadores de empleo e ingresos, para contribuir a diversificar la economía y el desarrollo social que llevé al Vivir Bien.
Según el PND, este proceso se daría mediante la convivencia y complementariedad con equidad de la Economía Estatal[2], la Economía Comunitaria (organizaciones sociales, comunitarias, micro y pequeños empresarios, artesanos, organizaciones económicas campesinas, comunidades y cooperativas), Economía Mixta y la Economía Privada nacional y transnacional. Sin embargo, cuando se respeta la propiedad privada capitalista, los intereses antagónicos de las diferentes clases sociales siguen en pugna, tal como lo demuestra la realidad de los avasallamientos en la minería. Por tanto, la política que favorece a un sector, lo hace a costa de los intereses económicos de los demás.
Situación de los subsectores mineros
En el año 2011 la producción de minerales en Bolivia fue de 558.355 TMF por un valor de $us 3.509 millones. Esta producción en 75% correspondió a la Minería Mediana, el 24% a la Minería Chica y Cooperativa, y el 1% a COMIBOL. La Minería Mediana está controlada por las empresas transnacionales Sumitomo en San Cristóbal y Sinchi Wayra en Colquiri, Porco, Bolívar, Poopó controlan el 96% de la producción del sector y el 72% de la producción nacional.
En el caso de las 1.126 Cooperativas Mineras registradas en INALCO en 2010, son las 89 que tienen concesiones en arriendo con COMIBOL, las que controlan la producción. Por ejemplo en el año 2004 controlaron el 79% de la producción de minerales de las cooperativas, siendo la Cooperativa 26 Febrero que se ubicó entre las 20 primeras con una producción de estaño de 271 TMF.
La importancia de COMIBOL que sólo controla la producción de Huanuni, radica en que tiene los yacimientos que tiene las más importantes reservas, siendo “el 45% de los yacimientos en explotación de propiedad de COMIBOL” (Arce, 2007). En la actualidad COMIBOL tiene 89 contratos de arriendo con cooperativas, y 30 contratos de arriendo y 8 de riesgo compartido con empresas.
A manera de conclusiones
Entonces, ¿qué significado tiene apoyar con políticas exclusivas a cada uno de los subsectores? El apoyo a la mal llamada Minería Mediana significa mantener la estructura monopólica de dos empresas transnacionales, que subordinan al sector estatal y cooperativo. Apoyar al sistema cooperativo sin tener una política orientada a modernizar la producción parcelada que actualmente tiene, es fomentar formas de producción atrasadas subordinadas al capital transnacional. Apoyar la producción de COMIBOL, significa tomar el control del excedente que se apropian las transnacionales y organizar el sistema de producción de las cooperativas.
En la definición del conflicto en Colquiri, se mantiene la ambigüedad de una política minera, pues a la par que se nacionaliza a la empresa Sinchi Wayra, se mantiene el sistema cooperativo. Si la política se orientara a hacer de COMIBOL una empresa que tenga el control de la producción minera en base a tecnología moderna y garantizado el empleo de la fuerza de trabajo empleada en el sistema cooperativo (como la reducción de la jornada laboral), se estaría apuntando a construir los pilares de una Bolivia Digna y Productiva sin pobreza e inequidad.
Fuentes de información
-          Instituto Prisma. Noticias de minería. www.institutoprisma.org
-          Portal Minero. Noticas de minería de Bolivia. www.portalminero.com
-          Bussiness News America´s. Noticias de minería de Bolivia. www.bnamericas.com
-          Sergeotecmin. 2009. Estadísticas de concesiones mineras. La Paz, Bolivia.
-          INE. 2011. Estadísticas de población. La Paz, Bolivia.
-          Gaceta Oficial. Leyes y Decretos Supremos. La Paz, Bolivia.
-          Asociación Nacional de Mineros Medianos. La Paz, Bolivia.
-          Ministerio de Minería y Metalurgía. Estadísticas del sector minero. La Paz, Bolivia.
-          Arce, Osvaldo. 2007. Guía de los yacimientos metalíferos de Bolivia. SPC Impresores. La Paz, Bolivia.
-          Poveda, Pablo. 2012. Diagnóstico del Sector Minero 2000 – 2011. Fundación Jubileo. La Paz, Bolivia.




[1] Al respecto, COMIBOL y Sinchi Wayra negociaron la migración a contratos de asociación, que establecerá la reposición de reservas, la inversión de $us 100 millones en los primeros cinco años y el 55% de las utilidades.
[2] Álvaro García Linera afirmó, que “el Gobierno busca una solución equilibrada al conflicto de la mina Colquiri” en consenso con el sector cooperativista y los mineros asalariados.
“A diferencia de lo que pasaba en 2007, cuando la nacionalización hubiera sido plena, completa, sin debate alguno. Hoy, con la nacionalización, tenemos que equilibrar los derechos del sistema cooperativo, estamos trabajando en eso y esperemos que, tanto el sistema cooperativo como la Federación de Mineros y la COB nos ayuden a encontrar el justo equilibrio de ambos sujetos sociales.


domingo, 23 de septiembre de 2012






MANIFIESTO DE LOS EX-PRESOS Y PERSEGUIDOS POLITICOS DE LAS DICTADURAS FASCISTAS
 
Se viene orquestando la realización de uno de los atentados más nefastos e infames contra la memoria histórica del pueblo boliviano y sus masas trabajadoras revolucionarias y anti-fascistas:

¡¡En Bolivia no habría existido un ciclo de dictaduras militares fascistas!!

El gobierno del c. Evo Morales, mediante su Ministerio de “Justicia”, viene cometiendo uno de los errores mayúsculos que puede manchar definitivamente todo el presente proceso de cambio que ha surgido precisamente por el sacrificio y la lucha heroica de miles de revolucionarios bolivianos que por más de medio siglo combatieron  contra el MNR, las dictaduras militares y el neoliberalismo.

Burlándose sangrientamente de miles y miles de perseguidos, encarcelados, torturados y exiliados políticos, el Ministerio de “Justicia” a cargo de abogadillos imberbes, tinterillos desmemoriados e ignorantes, ha emitido miles de “resoluciones” infamantes en las que descalifican totalmente nuestras pruebas fehacientes de prisión, persecución, tortura y exilio, delitos  que se cometieron por parte del Estado oligárquico en las dictaduras más oprobiosas de toda la historia de Bolivia.

El proceso de la llamada “evaluación y calificación” estuvo caracterizado por una irresponsabilidad imperdonable y sin límites. Se procedió con la exigencia de presentar pruebas que eran imposible conseguirlas, se negó en forma arbitraria todo indicio conducente a probar las causales de resarcimiento. En fin se cometieron incontables errores de apreciación que dieron como resultado la DESCALIFICACIÓN  DE SEIS MIL PRESOS, PERSEGUIDOS, TORTURADOS Y EXILIADOS en las más sangrientas de las dictaduras de la llamada «Doctrina de la Seguridad Nacional» y la famosa y muy conocida «Operación Cóndor» que coordinaba a nivel sub-regional del Cono Sur la actividad terrorista de los gobiernos militares de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia, hechos y fenómenos que, indudablemente no conocen ni por el forro nuestros eventuales evaluadores.

Se ha concluido con la facción de una ridícula lista de unas 200 personas que presumiblemente habrían cumplido todos los requisitos exigidos por la Ley, sus modificaciones y sus reglamentos. Es pues urgente que se conozcan los nombres de esos “privilegiados” que habrían tenido la capacidad de derrocar una dictadura fascista.

Las diversas resoluciones de descalificación de seis mil solicitantes constituyen una “prueba” para que la derecha fascista NIEGUE  la existencia de dictaduras fascistas y militares en Bolivia. Según las conclusiones que se pueden extraer, todos los testimonios de prisión por largos años, las persecuciones sañudas proclamadas públicamente por las dictaduras, las torturas inhumanas practicadas con presos ancianos. mujeres y niños, así como los larguísimos exilios, constituyen un “INVENTO” de los solicitantes.

Señores del Gobierno:

¡No vamos a tolerar semejante infamia! ¡No vamos a tolerar que se nos llame impostores!

Los evaluadores deberán obligatoriamente iniciar los procesos penales que corresponden, pues según sus conclusiones nuestras pruebas son “falsas”. (D. S. 28015 de 22 de febrero de 2005. Artículo 7, inciso f)

En nombre de todos los ex-presos, perseguidos, torturados y exiliados políticos por parte de las dictaduras militares fascistas, tenemos a bien dirigirnos a la opinión pública nacional  a través de este manifiesto para expresar nuestra profunda preocupación en cuanto se refiere al incumplimiento de la Ley de la República  No. 2640 de 11 de marzo de 2004 y su Decreto Reglamentario No. 28015 de 22 de febrero de 2005.

Nuestras organizaciones recuerdan cada 4 de noviembre, cada 17 de julio y cada 21 de agosto como aniversarios de las asonadas fascistas protagonizadas por los dictadores René Barrientos, Hugo Bánzer Suárez y Luís García Meza así como su máximo operador y lugarteniente Luís Arce Gómez, que sumieron al pueblo boliviano en un mar de sangre en cada una de esas fechas memorables de resistencia popular y masacres genocidas.

Barrientos se encarnizó con los mineros en Huanuni, Catavi y Siglo XX, la noche de San Juan; Bánzer, inauguró los campos de concentración famosos por sus aberraciones inhumanas como Chonchocoro, Viacha. Achocalla, Madidi, Coati, etc.; García Meza, asaltando violentamente la sede de la Central Obrera Boliviana donde fueron asesinados cobardemente los patriotas Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega Yapura (uno de los DESCALIFICADOS), asaltando igualmente el Palacio de Gobierno y apresando a la Presidente Lidia Gueiler y su gabinete, cometiendo toda una serie de asesinatos y violaciones múltiples a los derechos humanos.

Todo el llamado ciclo militar que se inaugura con el golpe del 4 de noviembre de 1964, por parte de René Barrientos Ortuño, continúa con Bánzer Suárez y culmina con García Mesa,  constituyó un verdadero manto negro de luto que cubrió la vida y la existencia del pueblo boliviano. Fueron 18 años de resistencia heroica del pueblo y sus organizaciones políticas y sindicales las que representadas por los actuales peticionarios, combatieron en condiciones sumamente difíciles la arremetida genocida del fascismo.

Las generaciones jóvenes no conocen la historia porque el neoliberalismo, que se apoderó de una democracia por la que jamás luchó y por el contrario fue cómplice de las dictaduras, sometió a los pueblos a una amnesia provocada por sus medios de comunicación corruptos que no hacen otra cosa que tergiversar la historia y hacer pasar los crímenes de las dictaduras como virtudes democráticas. Así transformaron a un dictador asesino en “demócrata” en el caso de Bánzer Suárez. Nos corresponde pues recordar a los “olvidadizos” que la democracia relativa que se abre trabajosamente por obra de los movimientos sociales revolucionarios tuvo como antecedente inmediato nuestra lucha sacrificada y victoriosa en los años terribles de la represión, el asesinato y la persecución sañuda.

La “democracia” del neoliberalismo que duró 15 largos años, significó desocupación, despidos, relocalizaciones, privatizaciones, capitalizaciones y otros atentados contra la Patria y los derechos de los pueblos y las clases oprimidas. También enfrentamos a esos enemigos de clase y junto con las nuevas generaciones derrotamos a sus expresiones políticas como el MNR en el recordado y glorioso octubre-17 de 2003. Sus protagonistas principales recibieron justamente el reconocimiento oficial y el resarcimiento por los daños sufridos. Del mismo modo, nosotros los reprimidos de las dictaduras fascistas militares exigimos igual trato.

Hay quiénes piensan que la historia de Bolivia comienza en el 2005 cuando resultó victorioso en la urnas el c. Evo Morales y su organización el MAS. No es así, la lucha es milenaria, comenzó con las insurrecciones indígenas del siglo XVIII, las luchas de independencia que le siguieron en el siglo XIX, las luchas republicanas anti-oligárquicas, etc., que constituyen la historia larga, después viene la historia media que comprende precisamente nuestras luchas sagradas del siglo XX y finalmente la historia corta que comienza con el nuevo siglo y que nos tiene otra vez como protagonistas pero sin tener la oportunidad verdadera de contribuir a su profundización y su victoria definitiva.

En nombre de los militantes políticos conocidos, perseguidos  desde hacen por lo menos 40 años, encarcelados, desterrados, confinados, torturados, exiliados y finalmente asesinados o desaparecidos por las dictaduras, exigimos la nulidad completa del falso proceso de evaluación, desconocemos la validez de la Comisión Evaluadora y que se disponga la investigación en aquellos casos en los que la duda sea razonable.

Finalmente, nos dirigimos a la opinión nacional, a las nuevas generaciones, a aquellos que no tienen idea de lo que significa enfrentar y vivir los largos años de dictadura militar-fascista, a fin de que tomen conciencia y apoyen aunque sea moralmente nuestros justos pedidos que como hemos explicado ya han sido reconocidos por una Ley del Estado y sus reglamentos, que sin embargo no podemos lograr su cumplimiento verdadero.

La información que se ha hecho pública por parte de la escolina Ministra de “Justicia”, Nilda Copa, expresa que el proceso de evaluación ya ha concluido y que en octubre se “cancelará” la indemnización a los 200 privilegiados.

Es preciso que esas “autoridades” sin ningún mérito, sepan que ese octubre verá a miles de revolucionarios víctimas de la violencia política llenar la Asamblea Plurinacional impidiendo que se consuma el atentado criminal contra la historia revolucionaria de Bolivia.

Estamos comprometidos con el proceso de transformaciones profundas que han conseguido las clases y las naciones oprimidas, nos sentimos legítimamente parte integrante de esos grandes esfuerzos y no por oportunismo que se manifiesta en algunos “masistas” de última hora, sino por convicción profunda en el triunfo de las aspiraciones históricas del pueblo boliviano.


La Paz,  Bolivia, Julio 30 de 2010.







Víctimas de la dictadura y de la democracia

Viviana Villarroel Vacaflor
La paradoja y la contradicción se manifiestan a diario, sin reparos. Su presencia es lacerante y desgarradora, pero casi como un paradójico “homenaje” a la contradicción, pasa casi desapercibida.

La muerte de la luchadora social Domitila Chungara (1937-2012) es un ejemplo de estas paradojas. El 13 de marzo, mientras la ex dirigente de las amas de casa mineras moría, otros luchadores sociales ingresaban en huelga de hambre en el Ministerio de Justicia e instalaban una vigilia que al terminarse de escribir esta columna (miércoles 21) había sido reprimida, pero no levantada. La represión ocurrió el día 21, exactamente 32 años después de la tortura y asesinato de Luis Espinal Camps, sacerdote jesuita víctima de la dictadura.

Tras la muerte de Domitila llegaron reconocimientos que no disfrutó en vida. El 14 de marzo, el Presidente Evo Morales impuso, de manera póstuma, el Cóndor de los Andes, y declaró: “la compañera Domitila siempre será para una profunda reflexión de las futuras generaciones. Gracias a ella somos autoridades electas, presidentes, gobernadores, asambleístas, alcaldes, porque el grupo de personas, compañeras y compañeros, enfrentaron la dura situación aquellos tiempos, y nosotros somos de las nuevas generaciones que no hemos vivido las dictaduras militares, aunque un poco de jovenzuelo, adolescente, escuchaba por los medios de comunicación, ¡qué dramática era la lucha cuando había golpes de Estado! Y por eso decir a todas las autoridades, electas especialmente, nos debemos a Domitila, y a ese grupo de hombres y mujeres que dieron una dura batalla cuando querían acallar al pueblo boliviano”.

Paradojas y contradicciones: mientras el Presidente discurseaba, una parte de “ese grupo de hombres y mujeres que dieron una dura batalla cuando querían acallar al pueblo boliviano”, mantenía, y aún mantiene, una protesta para pedir el cumplimiento de la Ley 2640, promulgada el 2004, y que instruye el pago de una indemnización a las víctimas de la dictadura.

El 21 de abril de 2006, ATB informó que un representante del Ministerio de Justicia había estimado que para octubre de ese año se tendría aprobado un decreto con la lista de beneficiarios para el pago respectivo. La misma red comunicó el 20 de agosto de 2010 que la falta de presentación de requisitos legales impedía a más del 95 por ciento de las víctimas de los periodos dictatoriales de 1964 a 1982 beneficiarse con el resarcimiento.

Ocho años después de promulgada la ley, el director de Comunicación del Ministerio de Justicia, Julio Peñaloza, declaró que “la demanda que involucra a 1.700 personas calificadas suma $us 17 millones, dinero que no está presupuestado y no está contemplado en la Ley Financial de este año” (Los Tiempos, 19 de marzo 2012).

Tuvo que llegar la muerte para que Domitila reciba el homenaje oficial, el de instituciones y el de la sociedad. A su muerte, casi como un recordatorio enviado para reconocer a este grupo de personas, le siguió, el martes 20, la de Gladys Oroza de Trujillo, madre de José Carlos Trujillo Oroza, desaparecido durante la dictadura de Hugo Banzer.

¿Tendrán que sobrevenir otras muertes para que se repare en algo el daño sufrido? Constancio Luna, otra víctima, ahora en la vigilia del Prado, declaró el lunes 19 a la Red Uno: “soy un hombre cadáver andante, por las torturas. He estado escondido durante el Gral. René Barrientos, después estuve un año y medio en la ciudad de las piedras, escondido, prácticamente un verdadero cavernícola… Escondido del gobierno de Luis García Meza Tejada… Yo he sido víctima de ambos”.

El Gobierno no cumple la Ley 2640, y la sociedad, que también tiene un pendiente con estas personas, mira y cuestiona, porque la protesta interrumpe la actividad normal, y no repara –no reparamos– en que las víctimas de la dictadura se han convertido ahora en víctimas de una democracia de agradecimientos tardíos, condecoraciones póstumas y compromisos incumplidos.

La autora es docente de Literatura y Lenguaje