EN DEFENSA DEL HONOR Y LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS
DE VIOLENCIA POLITICA
Arturo D. Villanueva Imaña (*)
Seguramente
no existe mayor vejación, humillación y dolor que aquellas que surgen como
consecuencia de sufrir un acto de injusticia, nada menos que a través de un
órgano como el Ministerio de Justicia y el gobierno del Estado Plurinacional de
Bolivia, que encaran un proceso de transformación democrático cultural (qué
gran ironía!).
Esta
situación se produce contra miles de ciudadanos y ciudadanas, víctimas de
violencia política ejercida por regímenes dictatoriales y antidemocráticos, que
durante algo más de 3 décadas y como cimiente del proceso que hoy vivimos,
tuvimos el atrevimiento de pensar diferente y encarar una larga lucha por la
restitución de la democracia y la defensa de los más elementales derechos para
todos los bolivianos, que habían sido conculcados y pretendieron ser sometidos
y fracturados con la utilización del garrote, la represión sañuda y el uso de
la violencia física y sicológica sobre nuestros cuerpos.